30.11.09

Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en Internet"

Copia, pega y pásalo

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

NOTA: Este manifiesto fue redactado conjuntamente por periodistas, bloggers e internautas, en una maratoniana sesión durante la tarde-noche de ayer. Si estás de acuerdo, difúndelo por todas las vías que puedas.

29.11.09

De la generación perdida a la robada: los daños colaterales de la construcción de un mundo feliz.

Australia es el lugar con el que mucha gente sueña cuando piensa en un sitio utópico al que les gustaría viajar o en el que querrían vivir. Son las antípodas de España, lo más cercano a lo inalcanzable (y no sólo por la distancia) y uno de los países con mayor Ìndice de Desarrollo Humano del mundo. Cuando una cajera de supermercado australiana te saluda preguntándote cómo estás, no es una pregunta retórica (esperará a que contestes para cobrarte); si la tienda está cerrada, te pedirán perdón por las molestias con un cartel... son amables hasta el extremo, amantes de las reglas y deportistas, sanos, simples, felices. Las zonas suburbanas de Sidney están repletas de madres jóvenes con niños y niñas rubios a las que se dan todas las facilidades para procrear: largas bajas por maternidad, excedencias de años en todo tipo de trabajos (no sólo los públicos), parques, sesiones de cine especiales para que vayan acompañadas de sus retoños... Teniendo en cuenta la densidad de población del país, 2,5 hab/km2, no es de extrañar ese empeño por favorecer la maternidad. Sin embargo, toda esa amabilidad y ese bienestar, tiene ciertos límites, no es para todo el mundo ni en todas las circunstancias.

Una de las muchas cosas que me llamó la atención cuando estuve allí fue un programa de televisión (creo que se llamaba Frontiers, pero no estoy segura) que era un éxito en el páis. Se trataba de un reality que seguía el trabajo diario de la policía de inmigración de los aeropuertos autralianos. El interés de este programa residía en ver cómo la policía investigaba a la gente que llegaba, detectaba a aquéllos que decían venir de vacaciones pero pretendían quedarse en Australia y los mandaba de vuelta a casa. En concreto recuerdo la historia de un estadounidense que había llegado con billete de ida sólo y que llevaba una flauta en la maleta. En seguida sospecharon que podia tratarse de alguien que se disponía a sacarse dinero tocando en la calle. Lo interrogaron, le miraron la cuenta bancaria para saber cuánto dinero tenía, vieron que no tenía un duro y le mandaron con las mismas de vuelta a EEUU, todo oportunamente registrado por una cámara de televisión. Y el interés que (supongo) tendría para los australianos, sería el ver cómo los policías trabajaban para proteger su Mundo Feliz. Ese mismo Mundo Feliz donde la población aborigen, los auténticos moradores de la tierra están marginados por los amables, donde viven alcoholizados y fuera de todas las bondades del sistema. El mismo Mundo Feliz donde, durante cerca de un siglo, se estuvo robando a los hijos de los aborígenes para educarlos como blancos y mezclarlos con blancos con el fin de "asimilarlos" y que los negros fueran desapareciendo progresivamente. Donde la gente de los estados con mayor índice de aborígenes (como el Territorio del Norte, donde está Ayers Rocks) no duda en afirmar que no legusta que sus hijos vayan al colegio con éstos porque los aborígenes huelen mal y no saben comportárse (y esto es verídico).

La llamada "Generación Robada" son cerca de 150.000 niños que fueron arrancados de las manos de sus padres por parte de las autoridades australianas (en concreto por el Sistema de Protección de los Aborígenes, que tiene ya narices el nombre) entre 1885 y 1969. La razón para arrebatarlos de sus familias era el "protegerlos" de la corrupta cultura aborigen y convertirlos en blancos. Sobre todo a ellas. El plan era que se casaran con blancos y tuvieran hijos mestizos, que también eran casados con blancos. La segunda generación ya sería blanca del todo (y también sería arrebatada de sus padres para irse a vivir con familias de clase media, como no, blancas). Los niños y niñas robadas eran utilizados para trabajar en el campo y como sirvientas en casas, maltratados en muchos sentidos, pero "salvados" de perpetuar la cultura y la raza aborigen. Lo escandaloso de esta situación es que se estuvo perpetrando hasta 1969 y que sólo el año pasado el Primer Ministro australiano se decidió a pedir perdón, empujando a uno de los páises con mejor nivel de vida del mundo a reconocer una de las partes más vergonzosas de su joven Historia.




Conseguir la felicidad no es fácil, a veces tiene que haber mártires y otras muchas veces hay que negar ciertas realidades que afean. No sólo los niños aborígenes fueron maltratados en la Australia incipiente, también los hijos de los pobres ingleses fueron un daño colateral de la construcción de su calidad de vida. Ellos y ellas son la Generación Perdida o los Australianos Olvidados, pequeños de familias pobres del Reino Unido que el gobierno inglés enviaba para Australia con el fin de deshacerse de un problema y con la promesa de que encontrarían una vida mejor. Los menores embarcaban pensando que encontrarían un mundo lleno de aventuras y sus padres pensaban que allí les acogería una familia con recursos con la que no volverían a pasar carencias. La realidad es que eran forzados a trabajar en el campo y como sirvientes (de nuevo). Esta práctica se llevó a cabo entre 1930 y 1967 y no sólo a Australia, también a Canadá y Sudáfrica, con una política oficial que mandaba separar a los hermanos al llegar al destino. Canadá y Reino Unido aún no se han pronunciado ni han pedido perdón.

La vida idílica de Australia sólo es posible porque sus habitantes se esfuerzan a diario por mantener su mundo limpio de cualquier "mal" o "posible mal". Su corta historia, su escasa población y el hecho de que esté rodeado de agua, facilitan el control de lo que sucede en su "Mundo Feliz", permite que vivan al margen y marginen y que, en definitiva, por triste que suene, consigan lo que cualquier país desarrollado sueña sin atreverse a decirlo, como esa Inglaterra que se deshacía de los hijos de los pobres enviándolos a otros países de la Commonwealth a trabajar y el lugar en el que la gente sueña con vivir.


12.11.09

La "bricogeneración" de la literatura, la que está por venir.

Hay un tema al que le doy vueltas desde hace algún tiempo y es cómo está por llegar la "bricogeneración" literaria, es decir, aquéllos escritores que llegarán al público saltándose todos los intermediarios, los que reinventarán los viejos géneros al deshacerse de los soportes tradicionales, los escritores Myspace...

Sí, ya sé que hace tiempo que existen los blogs y que éstos han sido escenario de experimentos y novedades, y las editoriales que te permiten publicar sin límites, pero yo me refiero a algo más. Al fin y al cabo, los blogs no han venido a sustituir a nada antiguo sino a complementar, por más que existan novelas publicadas en este formato y por mejor que soporten otros como la poesía o el periodismo. De lo que yo hablo es de esa generación de escritores que creará sabiendo que no necesita una editorial para publicar un libro, un libro de esos que se pueden llevar en el bolso y leer en el metro o bus. Hablo de la generación cuyas letras se plasmarán en el libro electrónico.

Hace algunas semanas me disponía a escribir sobre la que se conoce como generación Mumblecore o DIY (Do It Yourself), con motivo del Festival de Jóvenes Realizadores de Granada, un reportaje que se vio frustrado por el cierre repentino de Soitu.es, pero que me dio a conocer este "movimiento" cinematográfico. Las características de las películas Mumblecore o, mejor dicho, la característica, es que son producciones hechas con muy poco dinero y medios. A menudo sus directores son también los guonistas y los protagonistas de los filmes y, por lo general, no superan los 30 años. Uno de los homenajeados en el festival era Joe Swanberg, un director con cinco largometrajes a sus espaldas y que ha participado en varias series, algo que no tiene por qué ser excepcional si no fuera por su edad: 28 años. Las películas de estos autores, por lo general no llegan a muchas salas de cine y menos aún a nuestro país, pero es que sus autores no lo tienen como uno de sus objetivos. A pesar de que su trabajo ha sido reconocido en diversos festivales indies y de que hayan llenado páginas y páginas, lo único que buscan es hacer lo que quieren y, el vivir y producir al margen de los grandes del cine estadounidense,y de las distribuidoras (normalmente se distribuyen a través de la web), les permite hacerlo. La mayoria no vive de sus películas, pero son libres para hacer las historias que hacen.



Es algo que ya ocurrió con la música, quizás el género artístico que llega a más gente y el primero en notar los cambios. Internet, las redes p2p y la popularización de los reproductores de mp3 portátiles hace tiempo que han dejado de lado a la industria discográfica y que han democratizado la creación. Myspace, Arctic Monkeys, todas esas cosas sobre las que se ha escrito tanto...



El libro electrónico será la revolución del soporte, no sólo por sacar la tinta digital de los escritorios, sino porque introducirá las ventajas del formato audiovisual en el "libro tradicional". Para publicar, bastará con escribir. Un pdf, un doc, un odt... todo se podrá leer en el libro contenedor: no habrá que preocuparse por el soporte, sino por la historia y la manera de contarla. Es la unión entre todo lo nuevo que ha ofrecido Internet (acceso abierto, hipertexto, multimedia...) con lo tradicional.

Hace algunos días se discutía en Utoi sobre literatura y nuevas tecnologías con la conocida como "generación Nocilla", y, entre otras cosas, se hablaba del libro electrónico y de cómo cambiaría la manera de contar la historia. Fue un debate interesante, pero con la generación equivocada a mi parecer, porque no son ellos los que vivirán el cambio real hacia un modo de escribir pensado para lo electrónico. A pesar de que la tecnología tenga mucha presencia en sus historias, a pesar de que lo acogerán e incluirán en sus trabajos, siguen siendo analógicos con ganas de experimentar. Seguimos siendo analógicos. Lo veremos, ese grupo de escritores educados en la ESO, que no pensará en editoriales como algo imprescindible y que concibirá sus textos desde y para lo digital, que lo harán todo ellos mismos con la libertad de no tener que rendir cuentas ni tener que superar ciertos filtros, la generación DIY de la literatura, la "bricogeneración" de la literatura.