16.1.08

Cabo de Gata, un martes cualquiera

Aparcaron el coche con cuidado para que no se quedara encallado en la arena. Ella se estremeció en cuanto estuvo fuera, por aquel desierto salpicado de verdes que bien podían ser azules, por el olor a sal del mar, por el viento frío que no les perdonaba que fuera invierno.

Sobre la pasarela de madera que se adentraba en la playa, sonaba el tacón de sus botas de cowgirl y ella pensó que era un sonido precioso, que nunca lo había escuchado así. Las olas y el viento de nuevo acompañaban a sus pies. Y él, que le abrazaba por la espalda caminando con ella, guiándola hacia el momento.

Sentados al final del camino de tablas se apretaban en un abrazo-abrigo mientras observaban cómo se escondía el sol donde terminaba el agua. Ella sentía los deliciosos pinchazos de su barba en la mejilla izquierda, mientras la derecha se conformaba con algunas lágrimas.

Fin del acto: ya no hay sol y hace demasiado frío para seguir allí.

Huyen hacia el coche, de nuevo por el camino de tablas. Ella le mira desde abajo y ve cómo el viento juega con sus rizos. Le parece que esa imagen, él visto desde sus ojos, el viento, la luz congelada, el desierto... que ese momento podría formar parte de cualquier película de Medem. El ambiente ha bajado el volumen, amortiguado por la posición abandono, porque le dan la espalda al mar. Sonidos que suenan a medias dejándo protagonismo a sus voces.
Ella le dice: "Mira, me llora el ojo derecho",
él responde: "¿Sólo el derecho? ¿Y eso?",
y ella: "Porque a ese lado no lo has abrazado".
Él la aprieta contra su pecho, siempre desde arriba, y le limpia las lágrimas con besos pequeños y juntos.

7 comments:

Anonymous said...

qué bonito... tienes el don de hacer que quien lee tus historias acabe dentro de ellas.

Anonymous said...

y que sepas que me he imaginado tus botas azules, aquellas que compraste en GDL antes de irte....

kanlle said...

mina, es tan bonito, estás tan enamorada... no me cansaré de repetirtelo...
Es lo más bonito que te he leido, él te saca las letras con sus caricias y tú estás más blandita...

El concierto ha sido increible, a pesar de qe christi es demasiado languida para el público lucentino que solo lo aclamaba a él (me entraron ganas de acercarme a ella al final del concierto y decirle; yo he venido por tí, y ha sido increiblemente precioso)
Luego me fui de copas con mi pae, y nos encontramos a los músicos de marcha, nos dimos los mails, mi pae los invitó a casa cuando volvieran a bajar, jajajaja, y de vuelta acabé meando detrás de un coche ante los asombrosos ojos de papa, jajjaj, todo muuuuy muuuy guay y surrealista, me encantó.
Muak

Germán said...

Querías un comentario y aquí lo tienes... "Me quito el sombrero"... estaba esperando un momento especial para escribirte pero este se ha adelantado, esta historia me ha conmovido... Ayer estuve hablando con Elena de tiempos pasados y casi no me pude dormir en 2 horas… y hoy esto… ¡¡y encima en mi tierra!! ¿a que ahora no te parece fea Almería?. Besos y abrazos. Germán.

Germán said...

postdata: yo también conozco esas botas!! :)

Anonymous said...

Ese niño es un sol!!!!.....parece un cuento de estos que cuando los lees no te puedes quitar la sonrisa de la cara.....lo mismo me ha pasado con tu historia!
un besico!

compota said...

¡Hola amor!, parece que ahora si te salen las cuentas y las lágrimas... ¡y el amor a borbotones!.... es normal "la tardanza" en su aparición, tremenda mujer sólo puede estar con tremendo hombre, o basta con que a tí te lo parezca. Me alegro muchísimo, ¡y parece que como tod@s!. Un abrazo para los amantes, y también un bacione para la gran escritora.Que aproveche el amor!.