9.10.09

Crónicas cracovitas IV: Bares, cafeterías y restaurantes

Aunque Cracovia se me hace muy lejana ya (ha sido un mes largo), aún no he olvidado el encanto de sus lugares ni la promesa de escribir una entrada sobre sus bares, cafeterías y restaurantes. Una de las cosas que me cautivó de la ciudad fueron sus interiores, como ya comenté en algún post anterior, por lo especiales que eran en muchas ocasiones y por los ambientes que se conseguían.

Para comer (lo bueno de los restaurantes cracovitas es que no tienen horario, suelen permanecer abiertos durante toda la tarde, desde la hora de la comida hasta la de la cena, así que no hay problemas de incompatibilidad de horarios con los españoles).
  • Pizza Fabriki: En Kazimierz, el barrio judio, está este local de comida italiana. Un lugar situado en varios niveles con un sótano lleno de recovecos en los que comer como si estuvieras sólo en el restaurante. Puedes comerte un plato de pasta (igual no muy italiana, pero bien hecha, y con salsas buenas) o una pizza y una cerveza tamaño cracovita (muy grande), por unos cinco euros. Todo acompañado por música de Sigur Ros o Portishead.
  • Chimera: En la calle Sw. Anny, que sale de la plaza Rynek Glowny, en el centro histórico de Cracovia, hay un buffe vegetariano. El sitio es bastante grande y puedes comer tanto en el jardín del primer piso como en las salas del sótano, también muy agradables. El sistema es que puedes pedir los platos por porciones (o pesos), es decir, una porción, cuatro o seis. El de seis, un plato a reventar de comida, más la bebida (que no puede ser cerveza, porque no la venden),suele costar alrededor de 20 Zlotys, unos cinco euros. Para los carnívoros, se suele incluir pollo o pavo en la oferta.
  • Polskie Jadlo: Restaurante de comida polaca situado en la calle Sw. Jana, muy cerca de la plaza Rynek Glowny, con decoración estilo Zakopane (el pueblo más grande de los Cárpatos), de montaña. Los platos son contundentes basados en salchicha, carne con salsas duzonas, patata y mucha col. Las sopas servidas en pan hueco están deliciosas, eso sí, llenan mucho. Sopa, plato principal y bebida puede salir por unos diez euros, aunque puede ser bastante menos o más, según lo que se pida. Los pierogi, empanadas hechas con pasta de patata y distintos rellenos y cocinadas al vapor, también están muy ricas.

Para tomarse un té, café o chocolate con un buen pastel:
  • Mleczarnia: Esta cafetería de nombre impronunciable (al menos al leerlo) tiene su pastel propio hecho con bizcocho, nueces y no sé qué más, muy energético y rico. Está situada al lado de Plac Nowy, en el número 20 de la calle Meiselsa, en Kazimierz. Como curiosidad, el pasaje que hay frente al café sirvió de decorado para La lista de Schidler.
  • Nowa Proncja: Un lugar agradable, sobre todo en los días soleados, cuando se abren todas las puertas y se ponen mesas en la calle. Tiene una gran variedad de pasteles y es un lugar bastante concurrido, por lo que no siempre hay sitio para sentarse, depende mucho de la hora a la que se vaya.

Para las cervecitas o los vodkas:
  • Alchemia: Este bar situado en una de las esquinas de Plac Nowy, en el centro de Kazimierz, es uno de los antros míticos de la ciudad y uno de los corazones culturales de la noche cracovita. Con sus varias salas amplias llenas de muebles viejos, sillas y mesas de todo tipo y su iluminación tenue a golpe de velas y bombillas casi escondidas, es un lugar muy agradable para tomarse una cerveza a euro o un Tatamka (vodka Żubrówka, el del bisonte, con zumo de manzana) a unos dos euros y medio. Suele haber conciertos, por lo que es uno de los lugares que no se debe dejar de visitar.
  • Propaganda: A la espalda del Alchemia, en la calle Podbrzezie, está Propaganda, un pub temático con paredes repletas de cachivaches de la época comunista y carteles propagandísticos de la Cracovia soviética. Lo comunista en Polonia no está bien visto, aunque se sigan encontrando puestos de antigüedades en los que se pueden comprar chaquetas o medallas militares del ejército rojo, que hacen las delicias de turistas. Pero los jóvenes polacos no quieren saber nada del socialismo. De hecho, miran con mejores ojos a Estados Unidos, la antítesis de su historia reciente, que a Europa. El póster de Lenin al que han pintado una svastica en la frente, colgado en una de las paredes del bar, deja claro el tono satírico de la temática.s
  • Pauza: Situado en una de las calles que salen de la plaza Rynek Glowny (Florianska), se trata de un espacio diáfano y de decoración minimalista en el que suele haber exposiciones de fotografía y pintura.
  • Jazz Club: En los soportales que rodean la misma plaza, entre las calles Szewska y Sw. Anny, siguiendo las indicaciones de un rótulo de neón en el que se lee Jazz Club (o bar, no lo recuerdo bien) que te llevan a bajar por unas angostas escaleras, está este bar en el que suelen haber conciertos de jazz en directo. Cuando hay concierto, la entrada es libre, pero suben algo el precio de las consumiciones (no mucho). El Tatamka de este sitio está muy bueno porque añaden un trocito de manzana natural.
  • Lubu Dubu y Kitsch: Estos dos bares están situados en el mismo edificio (cada uno en un piso), en la calle Wielopole, a menos de diez minutos de la plaza Rynek Glowny (es una vía que sale del cinturón verde que rodea el centro histórico de Cracovia). Lubu Dubu es un lugar de estética retro con luces de colores, pista de baile y un repertorio en el que se cuela algún clásico de Depeche Mode o los Franz Ferdinand. Un sitio para bailar, vamos. Es otro de los clásicos cracovitas donde, eso sí, las consumiciones son algo más caras que en el resto.
  • Kitsch: Es un bar de ambiente de decoración abigarrada y kitch, como su propio nombre indica. Está situado en el mismo edificio de Lubu Dubu, sólo que un piso más arriba y el ambiente es de lo más divertido de Cracovia. De vez en cuando el lugar es evacuado ante una amenaza de bomba, algo con lo que se tiene que enfrentar por ser lugar para gays en una ciudad (y un país) profundamente católico y homófobo. Por suerte, generalmente no son más que amenazas.



3 comments:

nota said...

Vaya, me alegra saber que el Chimera sigue abierto. Estuve un tiempo en Cracovia hace unos años y me encantaba el sitio.

Me gustaría poder decir lo mismo de los garitos, pero no recuerdo los nombres, siempre me llevaban. Aunque por la descripción creo que estuve en el Alchemia.
¿Por cierto, no habrán tenido problemas en polonia con las velas? Recuerdo que había por todos lados, a menudo incluso en la pista de baile en sotanos estrechos.

Anonymous said...
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La gata que vuela said...

La verdad es que no tuve ningún problema con las velas, de hecho me gsutaba bastante el ambiente que se conseguía con ellas (y con la luz suave de bombillas colocadas estratégicamente), pero no me extrañaría nada que fueran comunes los accidentes... sobre todo con un par de vodcas (o un par de cervezas tamaño polaco).